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jueves, 26 de agosto de 2010

¿Fantasmas en las organizaciones?

No me resisto a insertar aqui una maravillosa entrada que acabo de leer en el blog Ad Talentum que publica Cristina Oneto Nos viene muy bien porque nos hace una pequeña aproximación muy literaria y bien redactada de algo que hemos tratado en uno de nuestro anteriores post, que es de como influye en el clima y en la cultura organizacional el rumor aunque en este caso se trate más bien del secreto con lo que eso supone de ocultación de la realidad.
Como hemos dicho tantas veces, nada de lo humano nos es ajeno, y desde luego casi todo lo humano se puede tratar desde el punto de vista de la psicología organizacional. 
Esperamos que la lectura os sea grata.



En todos los sistemas humanos hay partes a la vista a plena luz, partes en media luz y sombras a veces tan ocultas que no se pueden casi ni percibir. Una sombra humana y organizacional por excelencia son los secretos. Secretos que como los una familia son verdades no dichas y que a veces por generaciones se mantienen en la sombra. De eso no se habla.. Ni lo nombres! Son secretos de lo que nos avergüenza no de una formula secreta...
Es importante distinguir Misterio de Secreto (verdad no dicha para proteger en teoría a alguien o a muchos)... Como bien señala Sinay en "Vivir sin fantasmas" los misterios no tienen explicación como la belleza, J L Borges... En el misterio nadie dejo de decir ni ocultó una explicación, la explicación no existe! Ya que el misterio es parte integrante del alma de ese ser.... Dice Sinay: Con los misterios se convive mientras se sabe que existen. Ellos nos hacen más humildes y nos recuerdan que no hay, inevitablemente, un esclarecimiento posible para cada hecho, cada actitud, cada manifestación. "Estoy satisfecho con el misterio de la eternidad de la vida y con el conocimiento, el sentido, de la maravillosa estructura de la existencia. Con el humilde intento de comprender aunque más no sea una porción diminuta de la Razón que se manifiesta en la Naturaleza", decía Albert Einstein. 
Cuando nos vinculamos con alguien, en el trabajo, en el club, con los clientes en la pareja, en la familia, en la amistad, en cualquier vínculo de proximidad y continuidad, convivimos también con sus misterios (y el otro convive con los nuestros). No hay en esto manipulación, cálculo ni mala fe. Aprender a vivir con los misterios de alguien es aprender a aceptarlo. 
... otra cosa son los secretos. En un juego de naipes, la razón por la cual ciertas cartas nos tocan, aparecen o desaparecen resulta misteriosa mientras el juego es limpio. Pero si uno de los jugadores oculta una de las cartas y sólo él lo sabe, ya no hay misterio, hay un secreto. El secreto es aquello que se oculta a sabiendas y con un fin. Las organizaciones, los estados, las ciudades, las parejas y las familias suelen tener más secretos de los que admiten. Algunos de estos pretenden preservar la imagen ... tienen de sí mism@s o pretenden que se tenga de ell@s. 
Serían secretos con fines de reputación: No contaminamos el medio ambiente.... Otros procuran ahorrar a las nuevas generaciones ciertos dolores o vergüenzas padecidos por las anteriores. 
... las culpas -mentiras- de quienes nos precedieron no nos hacen culpables, y saber de ellas nos da la posibilidad de elegir un camino propio. Hay secretos que permiten a ciertos individuos y ciertas organizaciones, ejercer poder sobre otros. ... existen los secretos que, en la evaluación de quienes los impulsan, se piensan como actos salvíficos, necesarios, de amor, de cuidado, de protección hacia aquellos a quienes se priva de determinada información. 
Lo cierto es que, en todos los casos, si algo se mantiene en secreto es porque se lo considera grave. Puede ocurrir, sin embargo, que un par de generaciones después eso ya no tenga aquella seriedad. Los tiempos cambian y, con ellos, también las perspectivas. Sin embargo, no siempre el problema es el contenido del secreto, sino la propia existencia de lo oculto, sea por el motivo que fuere. En Mis antepasados me duelen, una extraordinaria serie de entrevistas efectuadas por Patrice van Eersel y Catherine Maillard a destacados especialistas en psicogenealogía ... el psicoterapeuta Serge Tisseron apunta al modo en que los secretos destruyen la confianza. Para Didier Dumas, otro de los entrevistados, los secretos instalan un fantasma en la saga familiar (o de la pareja) O de cualquier organización que los preserve y enferman a quienes los siguen en el tiempo... Ese fantasma ronda, aunque no se lo nombre, y aquel a quien no se le dicen las cosas termina por intuir de todos modos eso que falta y que es vital para su propia identidad, porque podemos ser nosotros mismos (esa ambición tan difundida) cuando contamos con toda nuestra verdad, que incluye nuestra verdadera historia y raíces. Así podremos elegir qué hacer con ella, qué partes de la misma continuar y cuáles abandonar para forjar así nuestro propio camino. 
El propio Tisseron señala que quien decide romper la ley del silencio empieza un proceso de curación, personal y del vínculo. 
No son necesariamente los hechos de una vida los que enferman, sino lo que se hace con ellos. 


domingo, 18 de julio de 2010

El rumor en la cultura y en el clima organizacional

Cuando una organización entra en un periodo de crisis y replanteamiento de sus objetivos como organización se producen una serie de relaciones personales disfuncionales a nivel del comportamiento de los grupos o equipos de trabajo que integran la organización, como pueden ser: relaciones de desconfianza, dificultad para percibir los objetivos comunes, conflictos interpersonales, relaciones competitivas más que cooperativas, surgimiento de líderes negativos, entre otros factores negativos que influyen de forma importante en el clima organizacional. 
Uno de los fenómenos que, por lo frecuente y atentatorio contra el buen funcionamiento de un equipo de trabajo, que vamos a describir más detalladamente es el del aumento significativo del fenómeno del rumor. 
Se supone, justamente, que a la base del rumor se esconden factores de miedo y agresividad. El rumor se construye a partir de un exceso de especulaciones que, básicamente, tienen poca relación con la realidad y que van generando una verdadera red de conversaciones construidas sobre esas especulaciones y no sobre hechos o situaciones reales. Este fenómeno tiene una consecuencia directa en el clima organizacional porque distorsiona el conocimiento organizacional que es sustituido por una información manipulada. 
A largo plazo –y aquí entramos en un terreno mucho más delicado para la organización que lo experimenta- si la situación no es adecuada y oportunamente resuelta, es decir, si no se toman las medidas organizacionales que ello requiere, se termina produciendo una alteración profunda a nivel de la cultura organizacional.  
Partiendo de la base que tanto la inseguridad como la ansiedad que esta lleva asociada esencialmente surgen en la mente de las personas, son el producto de una percepción individual y la subsiguiente construcción mental que se va configurando, lo que sucede es que a partir de esas construcciones se va generando lo que se denomina un imaginario colectivo cada vez más despegado de la realidad. 
Y es en ese imaginario, que originalmente puede tener su origen en el clima organizacional momentáneo, donde se va plasmando en definitiva una serie de rasgos de comportamiento que pasarán más tarde a formar parte de la cultura de la organización. Una cultura que, como producto de los problemas señalados, se alimenta de elementos que poco ayudan a la generación de un comportamiento colectivo que lleve a la satisfacción en el trabajo y a la eficiencia organizacional.