miércoles, 19 de enero de 2011

Teorías sobre el diseño de las organizaciones



A medida que la sociedad ha ido evolucionando han ido surgiendo diversas teorías sobre el diseño de las organizaciones y a lo largo del tiempo han sido modificadas, actualizadas o ampliadas por distintos autores. Expondré un breve resumen de las ideas básicas de las teorías más clásicas.
  • Enfoque contingencial: Es el representante más claro de la ciencia normal dentro del estudio de las estructuras organizativas, aunque nunca dejó de estar cuestionado por su inhabilidad para resolver problemas, dado que parte de la investigación se realizó con un número muy reducido de variables. La existencia de información limitada o dificultades de cambio de estructura hace que surjan comportamientos oportunistas y otros costes que restringen la flexibilidad de la empresa.
  • Ecología de las poblaciones: Aplica modelos propios de la selección natural, prestados de la biología y la ecología. Determina que los recursos del entorno son escasos y por lo tanto las empresas que mejor adapten su estructura hacia el aprovechamiento de estos recursos serán las que sobrevivirán a lo largo del tiempo. En general, las organizaciones que menos cambios necesiten serán aquellas que tendrán más posibilidades de sobrevivir en un mundo cambiante y competitivo.
  • Modelo de la dependencia de recursos: Las organizaciones tienen que estudiarse en relación al resto de entidades con quienes compiten o comparten recursos escasos. La idea central es que las organizaciones tratan de reducir la dependencia que sufran respecto del entorno. Dicha dependencia se puede negocia mediante el establecimiento de acuerdos y de directivos. El modelo destaca el poder que unas organizaciones tienen sobre otras como consecuencia de su control sobre los recursos que éstas necesitan.
  • El institucionalismo: Parte de que las organizaciones tratan de ganar legitimidad y posibilidades de supervivencia, en lugar de mejorar su eficiencia interna, para ello tienden a adoptar los mismos diseños estructurales que otras organizaciones, con independencia de que sean o no las mejores. Este proceso de copia se puede realizar mediante la movilidad de los empleados, compartir trabajadores o imitar las estrategias de éxito.
  • Economía de los costes de transacción (ECT): Mercados y jerarquías son formas alternativas de organizar las transacciones, de forma que se minimicen los costes originados por éstas. La ETC se apoya en dos supuestos: racionalidad limitada y oportunismo. Las organizaciones se centran exclusivamente en reducir el coste de sus transacciones sin preocuparse del papel de las relaciones sociales o emprender conductas de carácter estratégico a largo plazo.
  • Teoría de la agencia: Estudia las transacciones entre una empresa (principal) encarga a otra (agente) la realización de una actividad en condiciones de asimetría de información y conflicto de objetivos entre ambos. El agente puede comportarse de forma oportunista, lo que obliga a establecer mecanismos de control y aseguramiento para impedirlo o limitarlo al máximo, normalmente se utilizan incentivos.
Tanto la ECT como la teoría de la agencia asumen que el comportamiento de los individuos es oportunista, lo que supone una concepción limitada y pesimista del ser humano.
La confianza es un elemento clave de la aparición de relaciones de cooperación entre organizaciones, que sirve para reducir los costes de transacción, al eliminar la incertidumbre y los comportamientos oportunistas parejos. La economía de las organizaciones incorpora el concepto de racionalidad limitada, pero desconoce las teorías de la motivación que destacan el papel del altruismo, el deseo de logro, el reconocimiento o la satisfacción.
La idea de que existe un único diseño optimo para cada situación, es decir, que sólo puede emplearse una solución determinada para cada tipo de problema, choca con un principio muy querido a la teoría de la organización: la equifinalidad. Es muy importante decidir qué funciones hacer primero y cuales al final porque sus decisiones influirán en el presente de la empresa y probablemente en el diseño organizativo en un futuro. Las decisiones propias del individuo permitirán escoger una estructura y procesos empresariales satisfactorios y así permanecer en el mercado durante más tiempo con mejores resultados.
En las nuevas formas organizativas, se da mucha importancia la conocimiento, más allá de la experiencia. La idea de que las ventajas competitivas de la empresa se sustentan sobre sus recursos y capacidades ha hecho de la adquisición y explotación de recursos la clave del éxito empresarial.
El conocimiento está disperso por toda la empresa, es crecientemente específico y tiene un fuerte componente tácito, lo que reduce su movilidad y dificulta si traslado hacia niveles superiores de jerarquía, y con ello la concentración en la toma de decisiones.
La formación de equipos y la constitución de estructuras orgánicas puede ser útil para generar nuevo conocimiento, pero también se debe conservar y transmitir el que ya se posee. Por eso es preciso explorar nuevas formas de conocimiento al tiempo que se explotan los conocimientos disponibles, variación frente a retención en terminología ecológica.
La empresa debe configurarse como una red de unidades dotadas de una elevada autonomía de actuación y responsables de sus resultados, capaces de competir y cooperar entre sí.

miércoles, 12 de enero de 2011

¿Romperá la mujer con el techo de cristal?


En la jerga del colectivo de ejecutivas españolas se conoce como techo de cristal a la barrera casi infranqueable que tiene que romper la mujer para acceder desde los puestos intermedios de la empresa a las esferas de alta dirección.
La tasa de ocupación femenina alcanza en nuestro país el 34,7%, un porcentaje que bien podría calificarse de extraordinario si se compara con el lugar que ocupan las españolas en la dirección general de las empresas: poco más del 0,7%.
Este hecho encuentra explicación en la llamada discriminación vertical: la posibilidad de que una mujer ocupe un puesto de dirección disminuye conforme aumenta el grado de responsabilidad.

La mujer está muy presente en los puestos intermedios, pero no sucede lo mismo en los cargos ejecutivos; es muy difícil cruzar el techo de cristal», recuerda Inmaculada Álvarez, presidenta de la Organización de Mujeres Empresarias y Gerencia Activa (Omega).

En la actualidad, las directivas españolas representan entre el 2% y el 8% de los encargados de la alta dirección empresarial, aunque su presencia aumenta en la medida que desciende la categoría profesional. Por ejemplo, cerca de un 12% de las mujeres obstenta cargos de jefe intermedio o jefe superior.

Europa y EEUU.

Aunque fuera de nuestras fronteras también existe discriminación vertical hacia la mujer directiva, las estadísticas proporcionan datos más alentadores. En Europa, la mujer ocupa entre el 15 y el 20% de los puestos de dirección, mientras que en EEUU su presencia se amplia al 30%.
La baja tasa de ocupación en estas esferas conlleva, consecuentemente, la imposibilidad de acceder a ingresos más elevados. De hecho, el salario de las españolas apenas alcanza el 67% del sueldo que cobra un trabajador en España.
No obstante, desde la mayoría de las asociaciones de empresarias de nuestro país se mira el futuro con optimismo. Aunque es necesario un cambio de mentalidad, es cierto que la mujer está cada día más preparada para llegar a los altos cargos», señala Carmen Garabito, secretaria general de la Asociación de Empresarias de Madrid.
De hecho, la media de ejecutivas y directivas aumenta hasta el 33% si se incluyen los altos cargos en la Administración. Sirva de ejemplo el porcentaje de mujeres fiscales (41,3%) o jueces (38,5%).
En el ámbito de la empresa privada, la escalada de la mujer ya ha comenzado. Y lo ha hecho partiendo del sector servicios, donde, sin tener en cuenta la categoría profesional, representa cerca del 50% de la mano de obra.
La ejecutiva española suele estar al frente de cargos técnicos, comerciales y administrativos, y sigue teniendo poca presencia en algunas ramas como la agricultura, la energía o las finanzas.

Más en recursos humanos.

Por sectores, la mujer penetra, sobre todo, en los cargos directivos de empresas de servicios, de comercio y de distribución», añade Inmaculada Alvarez, quien destaca el impresionante ascenso de la mujer en los puestos de dirección de recursos humanos.
Buena prueba de ello son las cifras europeas de alumnos que cursan estudios de posgrado: en la actualidad, el 50% de los estudiantes que realizan los conocidos MBA (Master in Bussiness Administration o Máster en Dirección Empresarial) son mujeres.
Y esta estadística tiene una conclusión muy significativa: la elite de las grandes empresas suele estar compuesta por ex alumnos de MBA, con lo cual, dentro de pocos años buena parte del personal mejor cualificado para dirigir una compañía será del sexo femenino.

El perfil de las directivas.

Además, en Omega se habla de otros aspectos que mejorarán, a corto plazo, la posición de la mujer que quiere llegar a lo más alto de la carrera empresarial.
Por ejemplo, la caída de la tasa de fecundidad (1,2 hijos por mujer), el retraso en la edad de fundar un hogar y, sobre todo, el incremento del número de mujeres con estudios superiores, entre los que destacan las carreras de Derecho, Económicas y Empresariales.
De este modo, el perfil medio de la directiva española podría configurarse del siguiente modo: edad comprendida entre 30 y 45 años, formación universitaria en las carreras citadas, dominio de, al menos, un idioma y cursos en informática y gestión de recursos humanos.
Tampoco debe olvidarse, a juicio de las componentes de Omega, un hecho que poco tiene que ver con los campus de las escuelas de negocios, pero que, a la larga, se convertirá en el golpe definitivo para romper el techo de cristal: Por fin se han comenzado a repartir, aunque no todo está logrado, las tareas del hogar».

Los 7 Mandamientos del desarrollo organizacional

lunes, 10 de enero de 2011

"Gestión del cambio organizacional: Caminos y herramientas"

Se nota que estamos en Lunes


En lógica, una tautología (del griego ταυτολογία, "decir lo mismo") es una fórmula bien formada de un sistema de lógica proposicional que resulta verdadera para cualquier interpretación; es decir, para cualquier asignación de valores de verdad que se haga a sus fórmulas atómicas. La construcción de una tabla de verdad es un método efectivo para determinar si una fórmula cualquiera es una tautología o no.
En la retórica, una tautología (del griego ταυτολογία, decir lo mismo) es una afirmación obvia, vacía o redundante. Por ejemplo, como "explicaban" los pseudo-maestros a Monsieur Jourdain en El burgués gentilhombre de Molière: "El calor es producido por una substancia llamada calóricum."

En teoría de la información, la redundancia es una propiedad de los mensajes destinados a la comunicación consistente en tener partes predictibles a partir del resto del mensaje y que por tanto en sí mismo no aportan nueva información o "repiten" parte de la información.
En numerosas aplicaciones, así como en las lenguas naturales la redundancia es una estrategia ampliamente usada para evitar malentendidos o errores de decodificación. Descriptivamente, la redundancia constituye factor comunicativo estratégico que consiste en intensificar, subrayar y repetir la información contenida en el mensaje a fin de que el factor de la comunicación ruido no provoque una pérdida fundamental de información. También tiene como significado exceso.

Ejemplos:
  • "Sube arriba". Siempre se sube hacia arriba.
  • "Baja abajo". Siempre se baja hacia abajo.
En la retórica española, la redundancia suele entenderse como una falta de estilo, aunque a veces se utiliza intencionadamente para dar énfasis, por ejemplo "lo vi con mis propios ojos". En este sentido, también se puede llamar pleonasmo. Cuando la tautología retórica pretende ser una explicación, y esa explicación es evidentemente redundante sin aportar más conocimiento, se denomina perogrullada: "el ser es lo que es". En ocasiones, el pleonasmo tiene, como la rima, una función instructiva para reforzar la memoria de un tema.

Cultura y clima organizacional